Para Mónica, la relación con Marta, su jefa, cada vez era más difícil. "Quería que todas sus órdenes se cumplieran en el acto, no escuchaba nuestras sugerencias y si el trabajo no se hacía como ella deseaba, en seguida se ponía a gritar".
Éste es un caso que se repite en los centros de trabajo con frecuencia; muchas mujeres han perdido la paciencia con sus subalternos e incluso con su propia familia, y consideran que imponerse favorece el orden y la autoridad que se requiere, cuando [...]
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