La insuficiente regulación de los valet parking y la falta de estacionamientos para que puedan operar ha generado en algunas zonas de la ciudad caos vial, molestia de vecinos y hasta el robo de autos o pertenencias de clientes de restaurantes y centros nocturnos.
El ejemplo de esta problemática es la colonia Condesa, donde cada día son robados, en promedio, tres ve-hículos, y donde las autoridades calculan que cada día se movilizan 600 mil autos de visitantes, vecinos y gente que toma las principales avenidas de la zona como paso.
Los clientes de restaurantes padecen de todo: robo de pertenencias, rayones y golpes en el automóvil, multas por estacionarse en doble fila o hasta pérdida total del vehículo.
Los acomodadores de autos operan en esta colonia y en el resto sin que la simple aplicación de la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles pueda limitarlos, pues no establece su figura ni las herramientas para vigilar su actuación.
De hecho, Francisco Ayala, director de la coordinación territorial Roma-Condesa, aclaró que la situación en que operan las empresas de acomodadores de autos es desordenada, pero no ilegal, "porque su servicio no está regulado por ninguna ley, por lo que no pueden verificar a los valet parking y si tienen estacionamientos.
"Lo que pasa es que tenemos un vacío legal", apuntó, y no podemos actuar con la ley pese a que todos sabemos que los estacionan en la calle.
Lo que sí se puede hacer, admitió, es obligar al restaurante a que cuente con un predio para estacionamiento, aunque sea proporcionado por la empresa de valet parking.
Pero en ese caso, si se aplica la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles del DF, "todos los restaurantes de la Condesa deberían ser clausurados, pero no es así, porque sería un mayor caos del que ya hay", y en ese sentido, acotó, "los acomodadores son necesarios".
Mario Alberto Camacho, director ejecutivo de seguridad pública de la delegación Cuauhtémoc, reconoció que las empresas de este tipo "tienen el sartén por el mango", ya que no los pueden obligar a sentarse a negociar porque no los pueden sancionar.
Los únicos operativos que se han realizado contra los acomodadores han sido porque los módulos obstruyen la vía pública, "pero en ocasiones los propios empleados de los restaurantes los defienden", aseguró.