Reijard-News

lunes, 14 de noviembre de 2005

Al igual que la punta de un iceberg, el más reciente modelo de la firma de lujo es tan sólo el inicio de toda una nueva gama que se irá descubriendo durante los siguientes cinco años con el objetivo de incrementar las ventas del grupo Lincoln-Mercury.

Esta meta autoimpuesta para pasar de las 300 mil al medio millón de unidades parece iniciar acertadamente con este nuevo integrante de la familia Lincoln que en definitiva contiene todo el liderazgo en diseño y confort que esperan los consumidores asiduos de la marca, pero que hoy la diferencia se establece en que dentro de este mismo segmento cuya imagen por años reflejó el estatus de un sector adulto prácticamente con todas sus metas y proyectos de vida alcanzados, ahora se presenta con un diseño y concepto dirigido a los profesionales jóvenes.


El diseño exterior es limpio y se diferencia de manera convincente del Ford Fusion al incorporar la parrilla propia de la marca y un distinto conjunto de faros delanteros.


En el interior, incluye distinciones significativas como acabados en madera de color claro y níquel satinado, instrumentos en un intenso color blanco, y otros detalles que denotan su categoría de auto de alta gama, entre el sistema de audio THX-II surround, compuesto por 14 bocinas y un sofisticado procesador que registra el ancho de banda, los niveles máximos de audio y la uniformidad de cobertura para proporcionar un suave balance espectral y un amplio rango dinámico.


Y aunque en su conjunto resulta un auto que cumple con las expectativas de quien espera encontrar el lujo, calidad y distinción de la marca, también existen detalles que bien pudieran mejorarse a futuro, ya que por ejemplo y al igual que el Fusion o Milan con quienes comparte plataforma, el nuevo Zephyr adolece de un sistema que permita plegar los espejos y así evitar arañazos contra las paredes o golpes inesperados en la mica.


Por cierto, y ya que mencionamos el parentesco con los otros modelos del grupo, un buen detalle que pudo marcar la diferencia en cuanto a motores sería el haber incluido una variante con unos cuantos caballos más al Duractec V6 de 3.0 en el Zephyr, para ayudar así a que más clientes sintieran que se justifica el precio pagando por este sedán de lujo.


Lo que resulta claro es que definitivamente llega con un estilo moderno que no deja duda al presumir ser el más joven de todos los automóviles Lincoln, que goza de un magnífico y elegante diseño, además de una comodidad y actitud claramente juvenil.


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