Muertas vivientes o muñecas "zombies", las Living Dead Dolls comienzan a ser el juguete más solicitado por las adolescentes de varios países del mundo. Algunas son de porcelana y las hay que, dentro de su aspecto tétrico, despliegan ciertos rasgos de glamour y ternura.
Su sello distintivo es que después de muertas se han levantado de su tumba y todas tienen una historia macabra que contar.
Las Living Dead Dolls nacieron en 1998 en Estados Unidos. Sus creadores fueron Ed Long y Damien Glonek, dos jóvenes con mucha imaginación que hicieron a mano las primeras. Como eran tan exclusivas, sólo las vendían a través de su página web www.unearthlypossessions.com y en fiestas de Halloween.
Las muñecas originales tenían poca producción: venían en su pequeño ataúd y sólo había tres modelos diferentes: la primera vestía como colegiala, la segunda llevaba traje de novia y la tercera, un disfraz de conejito. Cada una llevaba consigo, como hasta ahora, su breve historia personal de terror, en la que se decía cómo había muerto y la fecha de su deceso.
La sencillez de estas muñecas artesanales no impidió que, en pocos meses, se convirtieran en las favoritas de las jóvenes aficionadas a coleccionar juguetes exóticos.
Se multiplican las zombies
Un año después de salir al mercado, en cierta fiesta de Halloween, a la que la mayoría de las asistentes llegaron no sólo con una Living Dead Doll en la mano, sino vestidas exactamente como ellas, unos empresarios sagaces vislumbraron el potencial del negocio.
Los ejecutivos de la compañía de juguetes, Mezco Toys ya habían oído hablar del trabajo de Ed y Damien y se acercaron a ellos para proponerles una alianza, que se concretó después de largas negociaciones.