Reijard-News

miércoles, 02 de noviembre de 2005

La producción de calaveras, dulce tradicional de la temporada de Día de Muertos, durante los últimos años viene a la baja, y uno de los factores es la llegada al mercado de dulces de importación, principalmente de Estados Unidos, con una presentación más atractiva para los consumidores.
Las calaveritas todavía son una tradición en México; existe toda una gama de diseños y sabores: de hojuelas de maíz, amaranto, gomita y chocolate, pero la tradicional y la que más se vende es la de azúcar, comenta David León, con más de 20 años dedicados al oficio que aprendió de su suegro.

León reconoce que otro de los factores que golpeó la industria de la calavera fue la devaluación de 1994. "Antes de la devaluación ya teníamos clientes en algunos estados, sin embargo muchos comerciantes se fueron a la quiebra".

El artesano decidió dedicarse a la elaboración de calaveras debido a la falta de empleos y bajos sueldos, y a pesar de que asegura que la comercialización de calaveras aún es un negocio redituable, la falta de apoyo limita a la industria.

"Hace un tiempo me acerqué a Nacional Financiera, pero las trabas eran demasiadas, me desanimé y ya no busqué otra alternativa. Si existiera apoyo a la industria se crearían importantes fuentes de empleo", señaló el también distribuidor del producto.

Para la familia León, las jornadas de trabajo durante la temporada alta son difíciles, ya que comentan que en ocasiones se trabaja de 16 a 18 horas para poder cubrir la demanda de los productos. En ocasiones tiene que entregar de 20 mil a 30 mil piezas.



Inversión

En el proceso de elaboración el empresario invierte diariamente en promedio 500 pesos que se destinan a la compra de gas, azúcar y material para el decorado de los cráneos.

Utiliza moldes de barro a los que se les agrega azúcar fundida a más de 100 grados centígrados, que al enfriarse se cristaliza, mientras que dulces de alfeñique, que representan ataúdes, se realizan con una pasta de azúcar.

Según León, él es uno de los principales proveedores de calaveras de azúcar que se expenden en los mercados de Jamaica y de dulces de La Merced.

Para tratar de mantener el negocio, la familia León no tiene opción más que aumentar la distribución de las calaveras a la espera de que los consumidores no "entierren" los tradicionales dulces.

Además durante la temporada baja, David tiene que realizar otras labores para sobrevivir como taxista.

El precio de las calaveras de dulce varía dependiendo el tamaño; las hay desde un peso hasta 110 pesos.



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COMENTARIOS

viernes, 20 de octubre de 2006

Por Invitado @ 11:26 PM


ja estupidos

lunes, 29 de septiembre de 2008

Por Invitado @ 12:35 AM


que se pudra el que dijo: ja estupidos
Ardiendo