Reijard-News

sábado, 17 de septiembre de 2005

Un empleado feliz es aquel que entiende lo que hace, quien se siente seguro de lo que tiene y, sobre todo, que sabe hacer sentir bien a las personas que le rodean. Mejor aún: un empleado contento sólo puede ser aquel que trabaja en una empresa que a su vez, se siente satisfecha con lo que es y lo que tiene.

Así asegura William Griffin, director del programa Franchise Partners, que se dedica a educar a empresas para retener empleados, compensarlos y valorarlos.

No se trata de percepciones generadas a la ligera. De acuerdo con el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, 56 por ciento de los empleados de las firmas de origen estadounidense no duran más de dos años en sus puestos de trabajo, situación que arroja pérdidas de hasta 5 trillones anuales.

"Ya nadie duda de esto: los empleados felices generan empresas que son redituables, económicamente hablando. Y por el contrario, las que no cuidan a su personal son las que a la larga pierden", dice Griffin.



En busca de la felicidad

Ejemplo de ello, según explica el experto, es el caso de la cadena de tiendas Sears, que tras crear programas de atención al empleado en todo el mundo, logró reducir la rotación de personal 5 por ciento y subió sus ingresos 1.3 por ciento durante el primer año.

Pero ¿qué es lo que hace a los empleados felices? Algunos indicadores los proporciona el Families and Work Institute (FWI), que a través de varios estudios detectó que sentirse escuchado, tener tiempo libre, accesibilidad para obtener permisos (para llegar tarde o faltar), beneficios médicos, descuentos en tiendas, áreas agradables para la recreación en las oficinas, así como más tiempo para comer, son algunas de las "necesidades" más solicitadas.

"Lo que hace feliz a un trabajador varía de acuerdo con el país, el tipo de empresa, su giro y el perfil de los trabajadores (jóvenes, letrados, extranjeros, etcétera). Aquí la clave es que la empresa se tome la molestia de escuchar sus peticiones y de que tenga el criterio de evaluar qué cosas sí pueden hacerse y cuáles sólo pueden figurar como meros caprichos", dice Griffin.

El estudio de FWI señala, por ejemplo, que en las empresas multinacionales de menos de mil empleados de origen estadounidense, 99 por ciento de los trabajadores se consideran felices si pueden utilizar sus horas de trabajo para atender asuntos familiares o escolares (en lugar de usar para ello sus días de vacaciones).

Asimismo, 33 por ciento aseguró que su felicidad se lograría si lo transfirieran a trabajar a un lugar cercano a su casa (o le permitieran mover su hogar cerca al trabajo), 30 por ciento pide que los permisos de maternidad sean de un año y 44 por ciento dice conformarse con tener jornadas más cortas, que le den horas libres por la tarde o mañana.

"Lo que muchas firmas aún no comprenden es que con estas pequeñas gotas de felicidad, que sí requieren de inversión monetaria de su parte, también se pueden ahorrar costos, no sólo por improductividad y rotación de personal, sino en recursos", explica, tras citar el caso de aquellas firmas que han logrado ahorrar hasta mil millones de dólares al año al dar permisos con frecuencia.



Autogestionarse

Si bien pareciera que todo mundo está de acuerdo en que un empleado feliz es más productivo y más valioso para una firma, donde pudiera haber mayores diferencias es en la descripción misma de lo que lo define en sí.

Muchos dicen que el empleado feliz es el que además de contento está satisfecho o cómodo. Pero como dicen los directivos de SAP España, una subsidiaria del gigante del software empresarial: "El empleado feliz es aquel que es capaz de autogestionarse".

Esto es, mientras menos trabas tenga uno en el trabajo a la hora de hacer propiamente su trabajo, el poder decir "estoy a gusto", será más fácil y, quizá, más probable.

En todo esto, lo más válido de lo dicho hasta la fecha es que un trabajador feliz hace felices a quienes les rodean, y uno infeliz hará que los demás y sobre todo su familia paguen los platos rotos.

Get Firefox!

COMENTARIOS