Reijard-News

martes, 13 de septiembre de 2005

Si usted es enemigo de que le extraigan sangre y le incomoda presentar muestras de orina para la realización de pruebas de laboratorio, o se pone nervioso al escuchar el zumbido del taladro del dentista, alégrese porque en breve esos exámenes y tormentos serán cosa del pasado.

Así como para muchas personas los ojos son las ventanas del alma, para muchos científicos la boca es la ventana del cuerpo. Y es que la saliva, así como otros fluidos orales, ganan terreno en las pruebas de laboratorio para la elaboración de diagnósticos clínicos.

La saliva y los fluidos de mejillas y encías contienen muchas de las proteínas y otras moléculas que también se encuentran en la sangre y la orina, algunas de las cuales pueden revelar la presencia de diversas enfermedades tales como el cáncer. Otras pueden utilizarse para predecir el número de caries que desarrollará una persona e, incluso, la ubicación de las mismas, según investigaciones realizadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (DSSH).

A diferencia de la sangre y la orina, la saliva es mucho más fácil de recolectar, incluso puede hacerse delante del propio médico. Esto resulta sumamente útil, sobre todo en la realización de pruebas toxicológicas.

En ese sentido, las pruebas efectuadas con saliva para identificar moléculas específicas denominadas biomarcas que revelan la presencia de enfermedades diversas, están progresando a paso acelerado, al igual que las empleadas para detectar el consumo de drogas.

Según Edward Cone, vocero del DSSH, "la saliva aún no se utiliza como método predominante". Al respecto, otros investigadores afirman que es tiempo de que la comunidad científica atraiga las pruebas de fluidos orales hacia las líneas frontales de investigación.

Uno de los primeros usos que se está dando a las pruebas realizadas con fluidos bucales se refiere a la salud dental. Paul Denny, de la Universidad del Sur de California, afirma que se puede establecer la vulnerabilidad de un paciente a las caries, a partir de una prueba de saliva que detecta la presencia de ciertos azúcares especiales, de los cuales existen alrededor de 15, mismos que existen en diferentes combinaciones en cada persona.

Según Denny, "dependiendo de la combinación que se detecte en las personas, éstas serán más o menos propensas a padecer caries. Esta combinación no varía mucho con el paso del tiempo, dado lo cual la prueba podría ser de gran ayuda en la predicción del problema desde temprana edad".

Otras líneas de investigación se han focalizado en el desarrollo de prototipos para la detección de ciertos microorganismos como el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). Se trata de tecnologías que en breve podrían estar disponibles en los consultorios médicos y ser tan comunes como el termómetro.

Estos aparatos podrán detectar en pocos segundos, con sólo un poco de saliva del paciente, si éste padece alguna infección, en vez de esperar horas y en ocasiones hasta días para la realización de las pruebas convencionales de laboratorio, además de los altos costos que implican.

Las pruebas realizadas con fluidos orales van ganando terreno sobre sus pares de sangre y orina, pues además de su alto grado de confiabilidad, no implican ningún tipo de malestar. (Asociación Americana para el Avance de la Ciencia)


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