Ropa blindada para niños y detectores por satélite de adolescentes son algunos de los artilugios que están haciendo furor en Japón para tratar de poner coto al creciente número de crÃmenes cuyas vÃctimas son los menores.
Japón habÃa sido considerado hasta hace muy poco el paraÃso de la seguridad personal, con un bajÃsimo Ãndice de criminalidad envidiado en los paÃses más desarrollados de Occidente.
Sin embargo, varios sucesos ocurridos en los últimos tiempos, en los que las vÃctimas han sido niños, han aumentado la demanda nipona de medidas de protección para los menores y aguzado el ingenio de inventores y firmas dedicadas a la seguridad personal.
El caso que disparó la demanda de artilugios y sistemas de protección para niños fue la violación y asesinato de una pequeña de siete años por un repartidor de periódicos en la provincia de Nara, en noviembre pasado.
La crueldad de este crimen estremeció al paÃs y constató que precisamente los niños se estaban convirtiendo en las principales vÃctimas de esa violencia en ascenso en Japón.
Ante estas circunstancias, y sobre todo ante el elevado número de agresiones fÃsicas contra niños en las calles y escuelas japonesas, una empresa textil ha ideado una "tela contra los cortes", capaz de "blindar" a los más jóvenes y reducir los terribles efectos de objetos punzantes y cortantes.
El material con el que se confecciona esa ropa es similar al empleado por algunas unidades de la policÃa y cuerpos de seguridad de Estados Unidos y es resistente al corte de cualquier arma blanca.
A partir de 370 dólares, los padres preocupados por la seguridad pueden adquirir chaquetones, chubasqueros, sudaderas y chalecos que convierten a sus vástagos en "niños acorazados" al mejor estilo de los guerreros de tiempos pasados.
Esta ropa de los pequeños "samuráis", al no poder ser cortada con tijeras normales, requiere una laboriosa confección y, por tanto, todas las unidades han de ser realizadas por encargo.
La confección dura unas dos semanas, dependiendo de qué prenda se trate y el grado de blindaje de la misma, indicó a EFE Minoru Furuta, presidente de la empresa de seguridad especializada en niños Madre Inc.
A la par que las ropas "blindadas", otro elemento de protección para menores que hace furor en Japón es el "Kokosecom", de la empresa de seguridad Secom, cuya demanda se ha disparado en los últimos meses.
El "Kokosecom" (nombre derivado de la propia empresa y del adverbio de lugar "koko", que significa "aquÃ") consiste en un dispositivo de apenas 48 gramos que determina la posición de un objeto con un sistema mixto de GPS (sistema de posicionamiento global por satélite) y teléfono móvil.
Cuando alguien quiere conocer dónde se encuentra la persona dotada con ese aparato, llama al centro operativo del servicio o mira en un mapa de una página especial de internet que establece su localización, determinada con un margen de error de diez metros como máximo.
El "Kokosecom" puede enviar también una señal de socorro y, en tal caso, los guardias de la empresa acuden con celeridad a resolver el desaguisado.
Este sistema es muy adecuado para mantener localizados a los menores, pero sobre todo para "seguir" las andanzas de los adolescentes, dados a las locuras propias de su edad.
Actualmente hay 230 mil personas suscritas al "Kokosecom", que cuesta apenas ocho dólares mensuales y puede ser instalado en los uniformes y mochilas de colegiales y colegialas, incluso sin que los menores conozcan la ubicación, para espanto de los chavales y tranquilidad de sus padres.