Que levante la mano el que no tenga estrés. ¿Cómo? No vemos ninguna mano levantada. ¿Será porque hoy día es prácticamente imposible vivir sin esa sensación agobiante? Pero, después de todo, ¿quién no va a tener estrés cuando todo parece conspirar para que, obligatoriamente, sucumbamos a la presión? Explotan bombas en Londres, los niños están de vacaciones y uno no sabe qué hacer con ellos y, por si fuera poco, nuestro jefe nos agarró ojeriza ¿Seguimos? La lista de razones para sentirse abrumados y con ganas de salir corriendo son innumerables. Pero antes de que nos lancemos a la calle corriendo "recordemos la frase: "Inhala paz, exhala ansiedad".
De modo que si usted también está al borde de un ataque de nervios, échele un vistazo a estas sugerencias para que le bajen un poco los niveles de ansiedad, no vaya a ser que la policía la arreste por "alterar la paz" y termine presa y con estrés adicional gritando como una loca.
1. Desconéctese Regálese una hora de silencio. Apage el celular, el teléfono y todo lo demás que timbre, suene o alborote. Y, si fuera necesario, póngase también unos tapones en los oídos para bloquear los ensordecedores ruidos externos que le ponen los nervios de punta a cualquiera. Así evitará escuchar la sirena de la ambulancia, la construcción de al lado de su casa, el carro que pasa rechinando llanta y los claxonazos del tráfico.
Pero si no cuenta con mucho tiempo, no se dé por vencida porque no pueda apartarse del mundanal ruido durante toda una hora. Al menos intente descansar durante 10 minutos. Le sorprenderán los resultados.
2. Déjelo salir ¿Está compungida y triste? ¡Pues llore, grite y patalee! Dése permiso, se lo merece. No se cohíba de expresar lo que siente. Enciérrese en su cuarto y llore todo lo que le dé la gana.
Y si es de lágrima dura, ponga una canción muy triste o una película triste en la televisión.
3. Todo tiempo pasado fue mejor Tómese unas vacaciones de las cosas serias. Reúnase con un grupo de amigas y dedíquense a no hacer nada y a no hablar de nada con trascendencia. Mejor diviértanse recordando cosas buenas y divertidas que hayan vivido y no le den espacio a lo triste. Esto es ideal para desconectarse. Por algo dicen que el tiempo pasado es el mejor.
4. A reír se ha dicho Cuando prenda la TV, ni se le ocurra ver noticieros o programas lúgubres. Mejor sintonice programas de comedia. Éstos siempre logran arrancar carcajadas hasta de la más seria de todas las personas. Pero si no le gustan las comedias, otra alternativa es el Travel Channel. Los escenarios de paisajes naturales son tan bonitos y diferentes, que sentirá como si estuviera viajando sin necesidad de subirse en un avión.
5. Contacto físico Vivir sin afecto y sin contacto humano es deprimente. Es importante que su pareja, hermana, amigas y la mamá la abracen y le demuestren su cariño, no sólo con palabras, sino también con el tacto. Pero si está sola, encuentre la mejor fuente de afecto desinteresado: ¡adopte una mascota! Los perros y los gatos son muy cariñosos y ofrecen un amor incondicional que no tiene precio. Pero recuerde, una mascota requiere de atención. Si no está dispuesta a asumir esa responsabilidad, mejor cómprese un peluche.
6. Tire la báscula a la basura No se provoque más estrés del que la vida obligatoriamente le impone. Las mujeres vivimos obsesionadas con el peso. Si está flaca, ¡horror porque está flaca!; si está gordita, ¡se acabó el mundo porque es gorda! Nunca estamos conformes, así que mejor ni se pese. Y cuando sienta que la tentación de saber cuánto pesa va a poder más que usted, haga lo que siempre ha querido hacer: ¡Tire la báscula a la basura! 7. Diga lo que le molesta No se calle las cosas. Si algo le incomoda o le parece injusto, dígalo. Si no habla, corre el riesgo de que su molestia se "enquiste" en su salud y, de ser así, la que saldrá perdiendo será usted.
Por otro lado, a veces tendemos a ver las cosas más grandes de lo que son o malinterpretamos situaciones que nos hacen daño. Así que, háblelo, que para eso tiene lengua.
8. No escuche quejas de nadie Si tiene una amiga o una compañera de trabajo que se pasa quejándose todo el tiempo, atrévase a decirle que no la quiere oír más. Usted no le tira sus problemas encima a los otros, de modo que tampoco tiene por qué estar oyendo las tragedias de nadie.