¿Para qué seguir hablando de anorexia y bulimia cuando es un tema que está tan de moda, que casi en cualquier medio podemos encontrar algo sobre él? Ante estas enfermedades cuyo desenlace puede ser la muerte, nunca serán suficientes los esfuerzos que se hagan para alertar a quienes las padecen y a sus familias.
La negación es un mecanismo sobre el que se sostiene cualquier conducta autodestructiva. Incurrir en estas acciones produce un "placer" al cual no quiere renunciar la persona enferma, por más incomprensible que esto parezca a quienes la rodean.
Cuando se trata de enfermedades crónicas, progresivas y mortales, como son la anorexia y la bulimia, esperar a que quien la padece pida ayuda es correr un riesgo cuyas consecuencias pueden ser irreversibles.
Aportar información para que la persona enferma y sus familiares puedan identificar sus síntomas es oponer al mecanismo de la negación la herramienta de la prueba de realidad, misma que es accesible y se aplica de inmediato.
A continuación presentamos un cuestionario que podrá ayudarnos a enfrentar una situación que ignoramos o pretendemos ignorar, así como un alivio en caso de que sus resultados sean negativos.
Para que el cuestionario resulte realmente útil es importante responder las siguientes preguntas con honestidad: 1. ¿Constantemente piensas en comida ?
Sí ó No.
2. ¿Te resulta difícil concentrarte en tus tareas cotidianas, de estudio o de trabajo, por estar pensando en la alimentación y el peso?
Sí ó No.
3. ¿Te preocupa lo que la comida más reciente pueda hacerle a tu cuerpo?
Sí ó No.
4. ¿Experimentas culpa o vergüenza por el hecho de comer?
Sí ó No.
5. ¿Te es difícil comer en público?
Sí ó No.
6. ¿Cuentas las calorías cada vez que comes o bebes?
Sí ó No.
7. ¿Te sientes gorda aunque otras personas te digan que estás demasiado delgada?
Sí ó No.
8. Si te ves delgada, ¿te obsesionas de todas maneras pensando en que tu estómago, tus caderas, tus muslos o glúteos están gordos?
Sí ó No.
9. ¿Te pesas varias veces al día?
Sí ó No.
10. ¿Determina el número al que llega tu báscula tu estado de ánimo y el panorama del día?
Sí ó No.
11. Cuando estás momentáneamente satisfecha con tu peso, ¿decides tener aun más cuidado al respecto?
Sí ó No.
12. ¿Te castigas con más ejercicio o restricciones si no te gusta el número que ves en la báscula?
Sí ó No.
13. ¿Haces ejercicio durante más de 45 minutos, cinco veces a la semana, con el objetivo de quemar calorías?
Sí ó No.
14. ¿Haces ejercicio con miras a bajar de peso aunque estés enferma o lesionada?
Sí ó No.
15. ¿Le asignas a los alimentos los calificativos de “bueno” o “malo”?
Sí ó No.
16. Si consumes alimentos “malos” o “prohibidos”, ¿te reprendes a ti misma y compensas este acto no haciendo tu siguiente comida, purgándote o aumentando tu programa de ejercicio?
Sí ó No.
17. ¿Vomitas después de comer o utilizas laxantes o diuréticos para mantener bajo tu peso?
Sí ó No.
18. ¿Limitas seriamente tu consumo de alimentos?
Sí ó No.
19. ¿Mientes a tu familia, novio, o amiga, acerca de tu manera de comer?
Sí ó No.
20. ¿Justificas tu restricción de alimentos con teorías nutricionales, con determinada adhesión filosófica, con el padecimiento de alguna enfermedad o bien por indicaciones médicas?
Sí ó No.
Si contestaste “Sí” a tres o más preguntas, es probable que sufras de algún desorden alimenticio y será necesario que consultes a un sicólogo o médico especializado en tratar estos padecimientos.
* Doctora Cony Moreno es directora General de Avalon Centro de Tratamiento para la Mujer. dir_clinica@avalon.com.mx www.avalon.com.mx.
* El cuestionario fue adaptado del libro Anorexia Nerviosa, de Hall & Ostroff, Editorial Gürze, 2001.