La industria farmacéutica del país está preocupada por la falsificación de medicamentos que se venden al público en general, sobre todo en la franja norte y en el centro del país, y que pueden traer riesgos en la salud de la población mexicana.
Fabrice Salamanca, gerente de Asuntos Públicos y Responsabilidad Social de la empresa estadounidense Pfizer, alertó que sus productos como el Viagra y Lipitor el primero para disfunción eréctil y el segundo para combatir el colesterol alto están siendo copiados por laboratorios clandestinos en Asia.
A este reclamo también se suman propietarios de farmacias del Distrito Federal y el área conurbada, quienes afirmaron que existe un mercado negro en el que se venden fármacos de dudosa procedencia y se puede adquirir desde una aspirina hasta medicamentos siquiátricos, para cáncer o sida, entre otros.
Señalaron que estos medicamentos piratas se pueden conseguir en lugares clandestinos tianguis, mercados y casas acondicionadas para farmacias que no cuentan con regulación alguna hasta en un 80 por ciento menos de su precio real.
Una tableta de Viagra tiene un precio de 140 pesos, mientras que en el mercado informal cuesta menos de 50 pesos; el Lipitor que sirve para controlar el colesterol, dependiendo su dosis (10, 20 ó 40 miligramos) llega a costar hasta 587 pesos, mientras que por vía clandestina alcanza 150 pesos. Las aspirinas, según los propietarios de farmacias, las venden sueltas y en menos de 50 centavos.
Fabrice Salamanca explicó que cuando son analizadas en los laboratorios estas falsificaciones, a las que calificó como "chafas", resulta que son pastillas con azúcar, no contienen la dosis adecuada o son dosis con sustancias diferentes, lo que conlleva un riesgo la salud de quien los consume porque no están llevando sus tratamientos recetados.
"Imagínate a una persona que tiene el colesterol alto, y que en lugar de tomar una pastilla que le controle está enfermedad lo que esté consumiendo sean pastillas con azúcar. Esa persona en cualquier momento está en riesgo de tener un infarto", expuso.
Advirtió que no sólo Pfizer ha sido afectada por esta piratería , sino también otras empresas farmacéuticas.
Los propietarios de farmacias del DF y la zona conurbada indicaron que en tianguis y hasta en Tepito se pueden encontrar medicinas falsificadas, con caducidad vencida y muestras médicas. La Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha decomisado 105 toneladas de medicamentos, algunos falsificados y otros robados, en los últimos tres años.
Este organismo dependiente de la Secretaría de Salud (Ssa) ha informado que los fármacos que más se venden por esta vía clandestina y los que más se falsifican son antibióticos, antiinflamatorios, antivirales y los potencializadores sexuales.
Fabrice Salamanca enumeró algunas diferencias que existen entre un medicamento original y uno pirata.
El primero tiene sellos de seguridad, barras protectoras u hologramas; los segundos, no.
El primero tiene su leyenda médica en español; los segundos la tienen en inglés porque manufacturan no sólo para México, sino para otros países, además de que los empaques en la mayoría de los casos son diferentes.
Para el directivo de Pfizer, la gente de escasos recursos es la más afectada por esta imitación de medicamentos (ya sean de moda o genéricos), porque es el sector que más los está consumiendo.
Afirma que esta venta de medicamentos falsificados no se origina por los altos precios de los fármacos, sino porque en una mayoría la gente busca fármacos de moda o innovadores, o porque los mismos no los encuentran en las farmacias de los hospitales de seguridad social.
El gerente de Asuntos Públicos y Responsabilidad Social de Pfizer lamentó que en la Ley General de Salud no esté tipificada como tal la falsificación, pues la misma sólo habla de adulteración y alteración.
"Lo que estamos hablando aquí es de una copia de un medicamento", expuso Fabrice a la vez que recordó que ya se trabaja en la Cámara de Diputados en una iniciativa en la que no sólo sea tipificada la falsificación de fármacos, sino que existan sanciones y se considere delito grave.